El Evangelista de Distrito comenzó la prédica expresando la alegría que le producía el texto bíblico para ese Servicio Divino, ya que parecía haber sido preparado por el amado Dios expresamente para ese momento.
«El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua » (Juan 1:29–31).
El ministerio pudo expresar a la comunidad que Juan era quien bautizaba para arrepentimiento y que, al ver a Jesús, declaró que aquel varón, aunque venía después de él, era antes que él. Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en cuyo bautismo también nosotros hemos sido bautizados, confesándonos a su nombre, como sus seguidores.
Otro ministerio compartió su sentir durante el Servicio Divino y exhortó a poder diferenciar, en un mundo cada vez más inestable, entre el valor y el precio. La gracia de Dios no tiene precio.
Luego, tuvo lugar el acto del Santo Bautismo con Agua, en esta oportunidad para un joven. Así, los treinta fieles que participaron de la hora, finalizaron el Servicio Divino con gran alegría, y saludaron al joven que recibió el bautismo.
Pese al domingo tan lluvioso, toda la comunidad pudo vivir una abundante alegría y bendición.