El domingo 7 de diciembre, las comunidades de Málaga, Fuengirola y Gibraltar se reunieron en Málaga para celebrar el segundo domingo de Adviento en un Servicio Divino a cargo del Obispo Víctor Alganza. La palabra bíblica utilizada fue Juan 3:19–21: «Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.»
El Obispo comenzó recordando el sentido de volver una y otra vez a la casa de Dios: «Venimos porque aquí experimentamos su amor». Subrayó que, aunque muchas personas no sientan interés por la fe, toda persona necesita la luz y la claridad que provienen de Dios, especialmente en momentos difíciles. A partir de Juan 3:16, recordó que la entrega de Jesucristo es la prueba del amor divino y la invitación permanente a aceptar esa luz.
La reflexión incluyó la figura de Nicodemo, quien se acercó a Jesús con dudas, pero con un corazón abierto. Su proceso, lento pero sincero, muestra que la aproximación a Cristo no siempre es inmediata, pero puede transformar la vida. Así como Nicodemo reconoció progresivamente la luz, también cada creyente recibe la oportunidad de decidir entre permanecer en la oscuridad o caminar hacia la claridad del Evangelio.
El Obispo señaló que seguir a Jesús puede exigir renuncias y cambios personales. Sin embargo, la luz de Cristo no expone para humillar, sino para permitir la transformación. «No tengamos miedo de mostrarnos tal como somos; en la luz de Jesús descubrimos el camino hacia la vida», expresó. Andar en la luz implica orientarse a la verdad, permitir que el Espíritu Santo muestre aquello que debe cambiar y, al mismo tiempo, reconocer la grandeza del amor de Dios hacia todos los seres humanos, incluso quienes aún no se acercan a Él.
En esta línea, el Obispo citó unas palabras recientes del Apóstol de Distrito: «Jesucristo viene como luz en la oscuridad, como esperanza que sostiene, como amor que transforma y como paz que serena los corazones». A partir de esta certeza, animó a la comunidad a dar una respuesta concreta al amor divino: dejar que la luz de Cristo sea visible en palabras y acciones, preparar el corazón para su venida y ser un apoyo para el prójimo.
El Evangelista Ayudante destacó en su intervención la importancia de vivir y transmitir la paz que proviene del encuentro con Jesús. Utilizó la imagen de la niebla en la carretera como metáfora de los momentos de incertidumbre: la luz y la comunión con el Señor aportan claridad y serenidad para avanzar.
También intervino la Diaconisa de Fuengirola, quien profundizó en el ejemplo de Nicodemo. Recordó que su fe creció poco a poco hasta el punto de defender a Jesús y honrarlo como un rey tras su muerte. Así, invitó a la comunidad a elegir la luz y trabajar cada día para fortalecer la fe y reflejarla a los demás.
El Servicio Divino concluyó con un llamamiento del Obispo a prepararse para la Santa Cena con la decisión consciente de caminar hacia la luz de Cristo y fortalecer la relación personal con Él. Acto seguido, el coro estable del Distrito Sur interpretó himnos de Adviento que completaron el ambiente de recogimiento y alegría. La jornada finalizó con un fraternal tentempié compartido por todos los presentes.