Los Servicios Divinos en ayuda para los difuntos ocupan un lugar destacado en la vivencia de la fe de los cristianos nuevoapostólicos. Tres veces al año, los primeros domingos de marzo, julio y noviembre, las almas en el más allá tienen la oportunidad de recibir los tres Sacramentos. Dos portadores de ministerio los reciben en representación de los difuntos de la mano del Apóstol Mayor, los Apóstoles de Distrito o de Apóstoles autorizados por ellos.
En preparación para este día especial, la comunidad de Madrid se reunió para una actividad de reflexión.
11M
El espacio de homenaje a las víctimas del 11M en la estación de Atocha fue el punto de encuentro. Los atentados del 11 de marzo de 2004, conocidos por el numerónimo 11M, fueron una serie de ataques terroristas producidos en España en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid. Fallecieron 192 personas y alrededor de dos mil resultaron heridas aquel día.
El dirigente de la comunidad de Madrid empezó las actividades con una sentida oración que también dedicó especial atención a las víctimas de esta semana como consecuencia de la DANA.
Nosotros, ¿qué hacemos?
«¿Por qué pensáis que nos hemos reunido aquí?», empezó a preguntar la Pastora responsable de los jóvenes. El diálogo siguió con la participación de varios de los presentes.
Niña: «Porque aquí hubo un atentado, y murió mucha gente».
Pastora: «Y, ¿por qué hemos venido hoy?»
Niño: «Porque mañana tenemos un Servicio Divino para los difuntos»
Pastora: «¿Qué significa? ¿Qué podemos hacer nosotros?»
Algunos: «¡Orar!»
Profundizando en el tema, la Pastora aclaró que podemos orar por todas las almas en el más allá. No podemos olvidarnos de nadie ni excluir a nadie, aunque es normal que a veces cueste perdonar.
El bosque de los recuerdos
No muy lejos de la estación de trenes se encuentra el Parque del Buen Retiro, uno de los pulmones de la capital española. En él hay otro lugar que mantiene vivo el recuerdo de las víctimas del atentado. Hay 192 árboles (22 olivos y 170 cipreses), uno por cada fallecido.
En este tranquilo y sereno paraje, los asistentes se dividieron en grupos de niños, jóvenes y adultos para responder juntos a una serie de preguntas. Esto permitió ahondar en el tema del día.
Conclusión: ¡Dios es misericordioso!
El ámbito al cual llega el alma en el más allá depende de la conducta que ha tenido el individuo frente a la voluntad de Dios. Las emociones de cada alma pueden ser muy variadas: confusión, odio, pena, angustia, sed de venganza…
Los cristianos nuevoapostólicos no deberían juzgar, sino ayudar intercediendo por las almas en el más allá. Como apuntó uno de los Diáconos: «No acusemos a nadie, sólo uno puede juzgar, y Él es misericordioso».
Los jóvenes y niños escribieron un deseo especial para los difuntos en unos corazones recortados. Éstos se usarían al día siguiente para decorar la entrada de la iglesia de Madrid. Para finalizar, todos entonar el cántico En la otra orilla, que fue un colofón precioso para una preparación diferente.