Durante el transcurso del viernes 17 de junio, todos los participantes fueron llegando desde los diferentes rincones de España a Madrid, el lugar de reunión para la ocasión. Ya hacía un año desde el último encuentro, y en algunos casos más, debido a las restricciones anteriores con motivo de la pandemia. ¡Por tanto, había ganas de verse!
La jornada de trabajo comenzó a las 10 horas con un pequeño repaso del material didáctico para la Escuela Dominical, que ya se está usando desde el año 2018. Después, los participantes pudieron compartir sus experiencias del curso 2021/2022, y fue una alegría poder concluir que, poco a poco, se está volviendo a la normalidad, también con respecto a la enseñanza. Muchos también apuntaron que la opción de dar las clases por videoconferencia, una medida que se adoptó durante la pandemia, sigue teniendo vigencia, sobre todo cuando las clases presenciales no son posibles.
La presentación del tomo 3 para la escuela dominical fue el siguiente punto del día. Aunque el diseño no ha cambiado, fueron presentados diferentes maneras de introducir una clase, haciéndose hincapié en la importancia de moverse durante la clase. Por tanto fueron llamadas tres participantes para hacer “de niños”; una forma activa de empezar una clase.
Para este mismo nivel de enseñanza también se preguntó qué hacer con los alumnos que aún no dominan la lectura. ¿Qué tipo de ejercicios del libro sirven? Siempre existe la posibilidad de modificar ligeramente las actividades ya presentes en el libro, de modo que nadie se tenga que sentir excluido.
Después del almuerzo, ¡hubo una sorpresa! Este año también estaba presente una hermana experta en canto y música, que ofreció una forma muy interesante de estudiar un cántico con los niños. De forma muy práctica y activa, los participantes aprendieron un cántico nuevo, que puede servir de complemento para las clases, ya que la letra del mismo está directamente relacionada con las lecciones del libro de la escuela dominical. Ofrecen la posibilidad de despertar el interés musical en los niños, aprendiendo mientras cantan y bailan. Fue llamativo el resultado que se puede obtener en tan poco tiempo. Todos los responsables de la enseñanza coincidieron en que esto es algo que se debe fomentar y trabajar a partir del próximo curso.
Para terminar, los participantes habían preparado un pequeño video en el que los niños de diferentes edades de sus respectivas zonas dieron su opinión sobre las clases, sus maestras y sobre cómo se sienten dentro de sus comunidades. Es reconfortante poder afirmar que los niños se sienten bien con sus compañeros y maestros.
El seminario terminó a las 19:45 horas. Después de una larga y gratificante jornada de trabajo hubo tiempo para compartir una cena e intercambiar más ideas para que los niños en la Iglesia Nueva Apostólica puedan seguir creciendo en la fe.